domingo, 7 de octubre de 2007

Monólogo de un perro.

Y bueno, acá estoy yo, junto al bobo de mi dueño y un juguete para perros en un departamento de Belgrano. Vivo en uno de esos típicos departamentos con balcón a la calle y un fumigador que llega a las 10 de la mañana. Já, y pensar que yo soñaba con otra cosa… Me imaginaba rodeado de mujeres en los mejores casinos de Las Vegas, bebiendo tragos que al día siguiente olvidaría que existían, librando todo al azar de una ruleta, un mazo de cartas y un par de dados… Pero no. Estoy con el juguete para perros y mi dueño que me prepara la comida en mi platito dorado. Dorado. Digo yo, quién carajo le dijo que me gusta el dorado? Por qué se piensa entonces que lo muerdo a cada rato? Acaso no vale mi opinión? Bueno, yo lo entiendo. Mi dueño es un simple adolescente virgen que compró un platito dorado porque le parecía ostentoso. Ese tipo de cosas son las que lo hace feliz, no es muy ambicioso que digamos. Es medio boludo me parece, no se da cuenta de nada. Por eso es que cuando salimos a la calle yo me gano más minas que él. Él se pone contento porque piensa que se le acercaron un par de chicas, pero en realidad se me acercaron a mí, no a él. Les dice a todas“te gusta? Tiene 4 meses” incluso sin que le hayan preguntado. Qué pendejo desesperado. Está al palo pobre pibe… pero ni hablar de mamá. Bah, de SU mamá. Yo no me quiero adjudicar semejante alcohólica. Los humanos se piensan que nosotros no entendemos lo que nos rodea y que para lo único que servimos es para protagonizar propagandas de papel higiénico, pero no! No. Todas las mañanas espera que el pibe se vaya al colegio, que el marido se vaya al laburo, y se abre una botella de whisky. Cómo chupa la vieja! Termina destruida encima, y cuando llega el esposo dice que le duele la cabeza, jaja, vieja zorra. Llama a las amigas, habla mal de su marido y después les dice “te tengo que cortar porque ya está la comida”. Siempre la misma historia. Ahí es cuando le abre la puerta de entrada al del octavo “A” y se lo empoma. Y piensa que yo no me doy cuenta, já. Uia, tengo ganas de mear. Me obligan a hacer sobre el diario, para que nadie tenga que limpiar nada. Qué parte elijo? Hoy espectáculos, así hago pis sobre la cara de Chayanne… Aaaaa, qué leeendo! Dios, cómo me deprime saber que estas son las cosas que me divierten. Mear sobre la cara de un latino de papel, cuando en realidad ahora podría ser un perro policía en Estados Unidos encontrándole droga a un grupo de portorriqueños. Lo peor es que yo me conformo. Sí, esta familia de clase media me transformó en un conformista. Yo era un perro joven, con ideales y objetivos para mi vida. Todas las mañanas me levantaba y antes de hacer mis necesidades repasaba los titulares del diario, pero poco a poco fui cambiando. Ahora para lo único que sirvo es para ir corriendo a buscar el juguete de perro y alcanzárselo al pibe, así me regala un huesito. Qué increíble lo que tengo que hacer para ganar un mísero huesito artificial. Si me dejara solo en la calle el pelotudo este ya tendría 1000 huesitos. El problema es que es un tarado, sigue jugando a los Lego, no se lava los calzoncillos, y sus amigos vienen a casa nada más para tirarse a la mamá. Y no se da cuenta… me da un poco de lástima en verdad. Ahí viene, voy a mover la colita para que piense que estoy contento. No sé quién habrá sido el imbécil que dijo que los perros movemos la cola cuando estamos contentos… en fin, qué me importa saber? Si total sigo con esta vida rutinaria en mi departamentito de Belgrano riéndome de lo infiel que es mi dueña, de lo cornudo que es el esposo y de lo tonto que es el pibe. Cuando me trajeron yo esperaba mucho más. No sé para qué me trajeron. Justo a mí me tenían que elegir entre todos los perros que habían. Está bien que eligieron al más inteligente, pero yo no quiero estar acá. Una vez planeé un escape. Logré bajar las escaleras y llegar hasta la salida, pero apareció la peruana que viene a limpiar y me agarró. Qué tipa pelotuda, 5 meses que trabaja acá y todavía no sabe prender el lavarropas. Aunque lo más gracioso es que cuando se va se lleva unos pedazos de pan en la cartera, jajaja. No limpia un carajo, se la pasa planchando para poder ver la televisión. Ve una de esas novelas mexicanas y le agarra fantasías. Habla sola, el otro día la escuché, decía “Oh señor mío, escapémonos de aquí!” mientras le ordenaba las corbatas a mi dueño. Está enamorada, já. Cuando le habla a mi dueña le pone un tono como de enojada, y cuando le habla a mi dueño lo mira y le brillan los ojos. Esto es asquerosísimo, pero siempre que tiene la oportunidad lo hace. Como sabe que mi dueña toma (su peor enemiga) una vez por mes pasa sus toallitas usadas alrededor del pico de la botella. Qué cínica es… espero que algún día la descubra. Y no porque me importa ella, sino porque se va a armar lindo quilombo y la van a despedir, já. Al final de cuentas un perro es lo que más se parece a un fantasma. Nadie nos ve y estamos en todos lados.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

waw keko..
de 10

JO dijo...

JAJAAJJA OKEY!!
ESO SE LLAMA ORIGINALIDAD..
O LOCURA!! AJAJJAJ
DE DONDE SACASTE TODO ESTO¿?
JAJA BUENO BESOS, MUY BUEN POST. JO

James Dean dijo...

jjajajj un perro no piensa tanto.

ahora, si el monologo lo hubiese dado un chimpance, un delfin o un bebe con una correa hubiese tenido mas sentido.

jjaj joda es muy bueno (:

Anónimo dijo...

el perro no sueña con donas?
te faltó aclarar eso keko!