
Mi última entrada, si no me equivoco, fue la de Vladimir Kristovski, en la semana que se fue Brian, hace unos 3 meses atrás. Hoy estoy padeciendo otra de mis noches de insomnio, a las 3:38 am del miércoles 13 de febrero. Miro fijo al monitor y luego al teclado. Dejo la mirada descansando en el techo y me pongo a pensar. Después de tantas dudas, decido que lo mejor es hacer un breve repaso de mis vacaciones, y por supuesto (como ya es costumbre en este blog) resumir de la forma más dinámica posible estos últimos días que acontecen.
Mi familia alquiló una casa en un country (precisar cuál no hace a la cuestión) en la que estoy casi toda la semana, alternando con nuestro departamento en Belgrano. La casa es muy grande, la fachada se ve de ladrillos blancos, vidrios y tejas azules, aunque por dentro es de madera y ladrillo también. Tiene muchas habitaciones, que cada una aloja a algún pariente, pero yo voy a hacer hincapié en la mía. Es cierto que pasar los días en Pilar me aleja un poco de todo el movimiento de la ciudad (no sé hasta qué punto esto puede ser positivo o negativo) pero no me hace sentir aislado, ya que observando desde la ventana de mi dormitorio es donde más me siento en contacto conmigo mismo. Mi habitación es simple, con dos camas, un escritorio y una ventana, así que, si no fuese tan calurosa, sería perfecta. En una de las camas yace desparramada casi toda mi ropa, junto a mi mochila y muchos almohadones que de cómodos no tienen nada y de decorativos menos. Casi pegado a la otra cama, la que uso para dormir, está el escritorio, que da justo contra la ventana. Tiene, también desordenados, muchos libros y papeles. Cuando estoy cansado de escribir, levanto la vista y veo a los pájaros dando saltitos por entre el jardín, combinados con un árbol gigantísimo que con ayuda del viento deja caer muchísimas hojas a la pileta (a la que casi nunca me meto).
Mayoritariamente, leo en el jardín, escribo en mi dormitorio, y veo películas en el living. Casi todas son clásicos. Hoy compré en el centro una de Audrey Hepburn y Cary Grant que pronto espero ver. También compré una biografía suya.
Sin embargo, si tengo que elegir el mejor libro que leí en este verano, es Adiós a Berlín, de Christopher Isherwood. Para los noctámbulos lectores de mi blog, les cuento que por fin lo pude conseguir, pero no sino a través de Internet, enviado desde Santa Fe. Es una novela trascendental, que no logro entender cómo no tiene publicaciones más recientes. Marca el Berlín de principios de los 30's, decadente y atrevido, abriendo paso para Hitler y los Nazis. Aun así, lo que más me impactó del libro es lo similares que son los personajes de Sally Bowles y Holly Golightly (de Breakfast at Tiffany's), y también lo parecidas que son sus relaciones con el narrador. Pronto prometo escribir un ensayo de esto y expandir. Ahora, no más pienso en arreglar mi cama y acostarme. Adiós.
Mi familia alquiló una casa en un country (precisar cuál no hace a la cuestión) en la que estoy casi toda la semana, alternando con nuestro departamento en Belgrano. La casa es muy grande, la fachada se ve de ladrillos blancos, vidrios y tejas azules, aunque por dentro es de madera y ladrillo también. Tiene muchas habitaciones, que cada una aloja a algún pariente, pero yo voy a hacer hincapié en la mía. Es cierto que pasar los días en Pilar me aleja un poco de todo el movimiento de la ciudad (no sé hasta qué punto esto puede ser positivo o negativo) pero no me hace sentir aislado, ya que observando desde la ventana de mi dormitorio es donde más me siento en contacto conmigo mismo. Mi habitación es simple, con dos camas, un escritorio y una ventana, así que, si no fuese tan calurosa, sería perfecta. En una de las camas yace desparramada casi toda mi ropa, junto a mi mochila y muchos almohadones que de cómodos no tienen nada y de decorativos menos. Casi pegado a la otra cama, la que uso para dormir, está el escritorio, que da justo contra la ventana. Tiene, también desordenados, muchos libros y papeles. Cuando estoy cansado de escribir, levanto la vista y veo a los pájaros dando saltitos por entre el jardín, combinados con un árbol gigantísimo que con ayuda del viento deja caer muchísimas hojas a la pileta (a la que casi nunca me meto).
Mayoritariamente, leo en el jardín, escribo en mi dormitorio, y veo películas en el living. Casi todas son clásicos. Hoy compré en el centro una de Audrey Hepburn y Cary Grant que pronto espero ver. También compré una biografía suya.
Sin embargo, si tengo que elegir el mejor libro que leí en este verano, es Adiós a Berlín, de Christopher Isherwood. Para los noctámbulos lectores de mi blog, les cuento que por fin lo pude conseguir, pero no sino a través de Internet, enviado desde Santa Fe. Es una novela trascendental, que no logro entender cómo no tiene publicaciones más recientes. Marca el Berlín de principios de los 30's, decadente y atrevido, abriendo paso para Hitler y los Nazis. Aun así, lo que más me impactó del libro es lo similares que son los personajes de Sally Bowles y Holly Golightly (de Breakfast at Tiffany's), y también lo parecidas que son sus relaciones con el narrador. Pronto prometo escribir un ensayo de esto y expandir. Ahora, no más pienso en arreglar mi cama y acostarme. Adiós.
6 comentarios:
NO. la relacion entre holly y (suponemos que truman, no se si daba nombre en el libro) no pasa de ser amor platonico por parte de el
y por parte de ella en el libro no lo demuestra devolver, o por lo menos no se comprueba, ya que los deja a el y al gato (importante simbolo ese)
pero tienes razon, holly y sally son iguales en esencia
las dos son mujeres libres y de espiritu libre
y que lindo tu country, me recuerda al que fui yo el verano pasado
tenes que leer adios a berlin para opinar, mongui
eyy que vi ambos cabaret musical y cabaret pelicula
algo de idea tengo
todavia no vi breakfast at tiffanys :/
aarghh como podes tener pileta y NO METERTE!?
people are strange.
when you're a stranger (8)
the doors:D
jaja te quiero kekoo:)
y vuelvo a escribir cosas insignificantes en mi superblog:D
te felicito, me sorprende que una mente de 16 años piense sobre ciertas cosas...que esa diferencia no te ahogue, ni te empalague.
-un pitufo-
waw
el pitufo es re misterioso
pero me cayo bien.
nos vemos el lunes keko
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